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domingo, 25 de marzo de 2012

Redundancia...

No pocas veces me he preocupado tanto por el mal uso del lenguaje como hasta ahora. Resulta que, al parecer, insultamos o nos falta confianza en nuestro interlocutor cuando queremos que entiendan lo que pretendemos dar a conocer.

Es común escuchar expresiones como: Totalmente lleno, completamente gratis, requisito indispensable, más completo, amplíe más, acérquese más, lapso de tiempo, repito nuevamente...y muchísimas otras. En ese caso es necesario repetir o colocar un adverbio o adjetivo para que, según nosotros, se comprenda un significado. Creo que no. Por ejemplo sin decimos lleno esto no implicaría total. Si es gratis y le anexamos completamente, estaríamos dándole a entender a las personas que aunque a veces dan obsequios hay quienes los entregan a cambio de una mínima contribución o un requisito para ser recibido...Quizás es también desconfianza.

Tan complejo como lo anterior están aquellos que usan expresiones que al escucharlas causan malestar por el hecho de ser exageradas: no dijo absolutamente nada, a mi me dijeron que..., cállese la boca. Preguntas: ¿ con decir no habló o me dijeron? no es suficiente. ¿Qué se puede uno callar? ¿la boca?

Es pues un abuso en el uso del lenguaje. Lo ideal es no recavar en términos que aducen a lo mismo y que de seguro no sabemos su significado y lo aplicamos en una charla sin saberlo.

Seamos economistas y asertivos en el lenguaje. Incluso un movimiento de cabeza o gesto nos ahorraría entrar en explicaciones y malgastar nuestras palabras.